El moderado éxito de la estupenda Black Dynamite (2009), empieza a notarse con nuevas ramificaciones. A la ya confirmada serie de animación en formato catódico, se suma este proyecto respaladado por Ape Entertainment que verá la luz a principios del 2011.
Black Dynamite: Slave Island será un one-shot de 48 páginas, escrito por Brian Ash y dibujado por el filipino Jun Lofamia, que seguirá las aventuras de nuestro adorado icono blaxploiter. La portada a cargo de Ed Larroche recupera el estilo setentero de los comic marvel. El avance francamente promete.
Entre la parodia y el homenaje hay un pequeño abismo no siempre bien franqueado. En los 70 dos películas desarrollaron ambas vertientes por las cuales el resto de producciones posteriores con propuestas idénticas han ido adoptando con escasas o nulas variaciones. Mel Brooks en El jovencito Frankenstein (1974) realizaba un ejercicio cómico manteniendo las constantes estéticas del cine de terror de la Universal ironizando admirablemente en los diálogos, personajes, gestos y situaciones que habían servido de canon cuatro décadas atrás en la factoría de los terrores. Por su parte el tándem ZAZ en Aterriza como puedas (1980) decontruía el género de catástrofes dinamitando todas sus constantes mediante un humor corrosivo, hilarante y absurdo, provocando la total eliminación del género parodiado. Desde entonces y salvo honrosas excepciones, los patrones fueron imitados, repetidos e incluso parodiados llegando al extremo de la inutilidad con toda la maraña de películas acabadas en el epígrafe movie. Black Dynamite es uno de esos escasos títulos que inesperadamente se salvan de la quema (en otras palabras, lo prometido en el trailer se ve refutado en la película).
Black Dynamite es un tipo supercool y superbad, exagente de la CIA, incontrolable máquina sexual, experto en artes marcialesque se dedica de manera implacable a proteger a la gente del ghetto de las amenazas externas. Cuando su hermano es brutalmente asesinado Dynamite deberá volver a la acción para descubrir a los asesinos, desenmascarar un complot que pretende eliminar la virilidad del macho negro, detener la red de droga que está provocando adictos en un orfanato de niños y enfrentarse finalmente con el Big Man en la mismísima Casa Blanca.
Scott Sanders, Michel Jai White y Byron Minns son los responsables de esta estupenda comedia que parodia y homenajea la época dorada de la blaxploitation con brillantez y sin pretensiones prepotentes. Los justicieros urbanos, el chivato de turno, las putas y sus consabidos lupanares, los mafiosos italianos, los proxenetas, los activistas negros o el chino malvado se dan cita en un guión que hilvana secuencias de acción hiperbólica con momentos francamente hilarantes donde lo escatológico no se convierte en protagonista de la función. Sanders además acierta en recuperar la estética de los años setenta tanto en el vestuario como en los exteriores, con una cuidada fotografía que no usa el truco del celuloide dañado y que incluso llega a integrar en la acción metraje de alguno de los títulos homenajeados. La columna sonora acierta en recuperar los sonidos soul y funk de la época deleitándonos además con algún que otro tema pegadizo.
Entre los momentos a destacar cabe reseñar la presentación marcial de Dynamite donde Jai White exhibe sus habilidades, la divertida reunión de pimps, los monólogos sinsentido de impostado dramatismo, la impagable escena en que el grupo de vigilantes descubre las claves del complot, el montaje de las acciones del citado grupo para limpiar el barrio, el episodio en la isla del Dr. Wu (digno de cualquier explotation filipina de la época) o su inenarrable climax final en la que se nos deleita con un combate a muerte entre nuestro héroe negro y el mismísimo presidente de los Estados Unidos. El fim incluso se atreve a exhibir fallos típicos de estas películas: apariciones de micros, fallos de raccord, interpretaciones al borde de lo amateur….
Black Dynamite además no utiliza el fácil recurso de sacar viejas glorias para arrancar guiños cómplices con el personal aunque en su galería de estrafalarios personajes es fácil reconocer a los principales miembros del star system black setentero (Williamson, Roundtree, Brown, Kelly, Grier, Dobson, Fargas….). Sanders cita como principales fuentes de referencia tres títulos: The Mack, Dolemite y Willie Dynamite, aunque no es difícil ocultar los lazos con otras obras del periodo (que cada uno saque sus preferencias). Michael Jay White encarna con convicción y desparpajo al superbad Dynamite bien acompañado de Tommy Davidson, Arsenio Hall, Salli Richardson y Mike Starr. Aunque ha tenido un estreno restringido y ha pasado por algunos festivales suponemos que el film tendrá secuelas o precuelas, quien sabe.